Cuento de Amor - Parte 3
Sábado 08 de mayo, 2010
Siendo las 3 de la madrugada con 17 minutos, suena el celular de Anver. Era Mario. Para variar le dijo algo ininteligible, con una bulla musical de fondo como ayuda. Anver quizo que vuelva a repetir, quizo reclamarle porque no contestó sus alertas, quizo pedirle que venga por ella pero nada se concretó porque Mario no volvió a hablar más.
Es entonces que el cerebro de Anver empieza a maquinar las más dolorosas hipótesis. Por ejemplo, que sentido tiene que sea ella quien siempre conteste sus alertas y que sea ella quien vaya cuando él quiere, si no pasa lo mismo cuando ella es quien quiere. ¿Porqué Mario la quiere ver los dÃas "muertos" (lunes, martes o dÃas laborales) o los domingos? Porque seguramente se quiere guardar los viernes y sábados de fiestas para salir a divertirse con otras mujeres. Mario dice que ya le aburren las vaginas, pero el dÃa que terminaron desnudos en su cama, él tenÃa varios condones en su escritorio. Hay algo en todo su conjunto de teoremas que no cuadra: las llamadas de madrugada. Llamar a alguien, asà sea timbrar es pensar en esa persona, es mostrar un lado débil a esa otra persona que recepciona el sonido. ¿Porqué el viernes la llamó a cada hora? ¿Porqué el sábado la llamó a las 3 y 17 de la madrugada? Mario sabe que Anver querÃa verlo, ¿Porqué no le propuso salir? . ¿Acaso no es eso mejor que comunicarse por celular? Entonces ¿porqué lo hace si realmente no la extraña? Quizá es sólo una burla, una forma de decir: "Hey, mongolita, acá estoy yo divirtiéndome con 2 cholas bien despachadas a mi lado y tú hecha una cojuda en tu cama pensando en mÃ".
Es por eso que Anver, decidió que si Mario quiere verla tendrá que ser viernes o sábado, pero primero le dará un poco de su propio chocolate. Él no puede dejar de llamarla, ella dejará de contestarle.
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